El Secuestro

 

Es normal, encontrar la denominación de la palabra secuestro entre la población, pero las modalidades de secuestro y secuestro express, tienen  sus diferencias, y estas se basan, en sí, en la forma en que se da su comisión al momento de cometer el hecho señalado como delito por la legislación mexicana, ambas con la misma intención, y diferente finalidad.

 Entendiéndose esto, como en ambos caso de secuestro, se da como asociación a la privación ILEGAL de la libertad personal, que sufre una persona, esto es contra su voluntad.

 Quien comete el delito de secuestro (secuestrador) exige dinero o algún beneficio para poder liberar a la víctima (secuestrado), con frecuencia, el secuestrador se comunica por teléfono con la familia del secuestrado para pedir dinero a cambio de la liberación de la víctima. Es decir, se trata de una extorsión económica en la mayoría de los casos: si la familia no paga lo que el secuestrador pide, éste no libera al secuestrado o incluso puede amenazar con asesinarlo a él o algún otro miembro de la familia o aledaños, a veces se utiliza para realizar diversas formas de extorción, es decir, sobre bienes muebles o inmuebles o algún otro, que aporte un  beneficio económico para el secuestrador.

 El secuestro también puede tener como fin la explotación del secuestrado. Existen actualmente en México, bandas delictivas que secuestran mujeres, niñas o niños, para obligarlas a ejercer la prostitución, quedándose con el dinero que genera esta actividad, que en su caso, se tipifica el diverso delito de trata de blancas. También hay grupos que secuestran personas para forzarlas a trabajar por ellas, ya sea, en carteles criminales o alguna otra actividad ilícita, por citar otras opciones de finalidades de las modalidades que ha venido evolucionando el secuestro en México.

 Si bien existen diversos motivos por los cuales una persona puede ser víctima de dicho tipo de secuestros, es común que la razón de fondo sea la falta de dinero o la obtención rápida de este.

 En las mujeres y niños, es común este tipo de delitos y que después evolucionan a trata de blancas, es decir, que hay muchas personas que de pronto despiertan en un país extranjero, en el cual no pueden comunicarse ya que desconocen su idioma, y se ven forzadas a ejercer la prostitución o algún otro trabajo forzoso, sin la posibilidad de volver a ver a sus familias ni de pedir ayuda a nadie, dado que las mantienen en confinamiento y su única forma de subsistencia es prostituyéndose o bien siendo vendidas como mercancías para diferentes postores o fines, dado como resultado este tipo de trafico blancas, para prostitución o bien matarlos para poder obtener los órganos de las personas que inicialmente fueron secuestradas para su venta en el mercado negro de órganos o para familiares cercanos a los citados compradores.

 El secuestro afecta a la víctima en varios planos; el secuestrador consigue infundirle terror a base de amenazas y humillaciones muy bien calculadas, que van desgastándola y debilitándola psicológicamente hasta hacer que se sienta incapaz de salir de la situación en la que se encuentra sometida, y terminan la mayoría de estos creyendo que su única esperanza de vida, es cumplir con los caprichos y deseos de su secuestrador, llevándolos al absurdo a veces de crear en estos el síndrome de Estocolmo, esto es, que terminan enamoradas o enamorados de su propio raptor y justificando las condiciones en que se encuentran sometidos, como un tipo de amor y protección a ellos.

 El secuestro está considerado como una de las acciones que más consecuencias acarrea, esto es, en nuestro estado de salud, tanto mental como física, emocional, psicológica y en la de los familiares cercanos por igual, dado que es un delito que se consuma de momento a momento y que rompe con la psiquis de los individuos.

 Además debe decirse que las modalidades en las que se comete este tipo de delito, varían según su finalidad, esto es así, si bien, ambas hipótesis contribuyen a la obtención de un beneficio económico en su mayoría para el secuestrador.

 También lo es, que en los casos de los delitos de secuestro express, la finalidad perseguida en sí, es que se busca retener a una persona por el menor tiempo posible a cambio de obtener una ganancia rápida. Por lo general, los delincuentes no cuentan con una estrategia para mantener a su víctima retenida por más de 48 horas. Es muy común que los captores busquen presionar a la víctima para que esta haga retiros de efectivo en cajeros, o solicitan rescates más accesibles o más fáciles de conseguir.

 En ambos casos, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ha ponderado las circunstancias en que se cometen estos tipos de delitos y su variación en la misma comisión y finalidad, para determinar las sanciones legales y penales que deben tener las personas que cometen este tipo de delitos, catalogándose como los delitos de mayor impacto, mayor penalidad y afectación en el ser humano, lo que da pie, a que sin importar la penalidad alta que se les aplique por la comisión del delito de secuestro, ya sea en la modalidad de  secuestro o secuestro express, estas no excluyen la posibilidad de acreditar en forma autónoma otros tipos penales, por ejemplo, los delitos básicos de robo o extorsión, toda vez que estos delitos que se cometen en conjunto con la modalidad de secuestro pueden considerarse acumulables, toda vez que el secuestro express puede integrarse inclusive cuando no se logren consumar dichas conductas delictivas, pues basta con que se actualice la privación de la libertad de una persona y que se realice por un tiempo breve, encaminada o tendiente a la realización del robo o, en su caso, la extorsión, para acreditar las figuras delictivas y su penalidad agravada.

 
Manuel Molina